Algunos síntomas de La
Miseria y decadencia de la televisión chilena.
Aunque no tengo la esperanza de lograr repercusión, ya que hoy por hoy se tiende a bajar el perfil al conflicto, o lisa y llanamente a negarlo, por sus consecuencias disruptivas, debo enlazar algunas reflexiones sobre la miseria y la decadencia actual de la televisión chilena:
Primero, programas juveniles donde las mujeres aparecen con muy poca ropa o tenidas de ropa interior; donde la cámara, casi siempre, enfoca los senos y el trasero; concursos con cero nivel de exigencia cultural; con copias burdas de modelos extranjeros, donde se usa la palabra next para insultar y degradar la dignidad humana de los y las participantes; con polémicas artificiales y burdas, donde se ventilan los seudo dramas pasionales de los integrantes de los diversos equipos; donde un grupo de jóvenes, en silencio absoluto, debe someterse a las pruebas más absurdas e idiotas, que uno pueda imaginar, que ofenden la inteligencia y que cosifican a quienes toman parte en ellas.
Segundo: Los programas de cobertura de la acción de policías; donde cada uno de los que se emite, se esfuerza por mostrar lo más abyecto de la naturaleza humana; por ejemplo: drogas, asaltos, prostitución, asesinatos, operativos y batidas contra la delincuencia y el crimen. Lo paradójico de esto, es que detrás hay un fin ideológico: criminalizar a los sectores más pobres y humildes de la sociedad chilena; y generar una sensación de terror, que los criminales se han tomado, a sangre y fuego, nuestras calles. En sentido contrario: ¿por qué no se llevan a cabo estos procedimientos en los barrios altos?; ¿acaso los pobres de este país, son los únicos que tienen una suerte de gen de la criminalidad, que los torna proclives a cometer este tipo de acciones?. Pues bien: ¿acaso no hay un esfuerzo denodado, de parte de ciertos canales, con determinada tendencia ideológica, de enviar y enfatizar- con machaconería- el mensaje de que “los delincuentes están ganando la guerra”?.
Tercero, los programas de farándula: Es como si la nada, se extendiera por doquier y fuera carcomiendo y consumiendo todo vorazmente: los animadores y animadoras nada piensan, nada dicen, nada comunican, nada entregan, nada aportan, nada dejan, en nada hacen pensar; y así hacia el infinito. Lo estremecedor y estupefaciente, es el hecho de que: se han trasformado en líderes de opinión, que dictan cátedra sobre la problematicidad que afecta a la sociedad chilena y al mundo entero; y que la gente, ávidamente sigue sus “enjundiosos comentarios”, tal mente como si estuvieran escuchando y recibiendo algún tipo de ensalmo, escuchando la voz de un oráculo, o recibiendo una revelación divina; en circunstancias de que oscilan entre lo limítrofe y una cota inimaginable de imbecilidad. Ni hablar de que los asuntos que desmenuzan, sesudamente, no revisten ninguna importancia ni trascendencia; ya que es el eco mismo de la nada.
Cuarto: El imperio incontestable del género Reality. Aquí primero debo hace un mea culpa: Alguna vez caí en las redes de esta telaraña de enajenación y aturdimiento de la conciencia; en términos más simples, vi uno. Pero con el tiempo, cualquier persona pensante se da cuenta, con certeza apodíctica, que todos son exactamente lo mismo; ya sea de época, ya sea de música, ya sea de pruebas insólitas, ya sea de deportes extremos, ya sea de baile, ya sea de coro, o de la especie que fuere: Es un intento artificial de proyectar una imagen distorsionada, bajo las luces de los focos de un estudio de televisión, tal como si fuera la realidad en sí misma y por si misma, lo que es una falacia y un trastocamiento, pues ésta es un constructo social e ideológico; o generar el espejismo de “poder alcanzar la celebridad”. mediante la presentación en un escenario determinado, para soñar el anhelado salto a la fama; a contrario sensu, sabemos a ciencia cierta, que ésta suele durar ni siquiera quince minutos, como suele apuntarse tópicamente. Me pregunto: ¿cuántos son los millones que se invierten en este tipo de programa basura, que perfectamente se podrían destinar a elevar el nivel cultural de la audiencia?.
Por último, los noticieros de los distintos canales de televisión, adolecen de una obsesión por el tema de la crónica roja, o que involucren sensacionalismo barato o fomentar un cobertura majadera y que provoca saturación a la postre; verbi gracia: el asesinato y posterior descuartizamiento de una persona de una comunidad rural de la sexta región, a manos de su propio hijo; pero no conformes con hablar de ello un día, lo hicieron varias veces; de suerte que resulta increíble la cantidad de minutos que le destinan a los hechos delictuales, que acaecen cotidianamente en nuestro país; buscando un enfoque entre estúpido y morboso. Me formulo la siguiente interrogante: ¿Qué sucede con las otras esferas de la cultura y de la sociedad; es que tal vez no ocurren hechos relevantes y significativos que demanden y justifiquen abordarlos con una mirada profunda y rigurosa?. Y me respondo yo mismo: ante el conocimiento de la muerte del gran Mario Benedetti, el promedio de tiempo, destinado a esta noticia fluctuó entre 50 y 60 segundos por canal. En sentido contrario, la “gripe porcina” ya se ha convertido en una obsesión que raya en la psicosis.
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