
En torno a El lenguaje fotográfico COMO VEHICULO DE ACTIVACIÓN DEL ESPÍRITU SENSIBLE de Jorge Majewsky Kaltwasser
Mi dilecto Jorge, existe un lugar común, que dice: " una imagen vale más que mil palabras"; ergo, una imagen comunica o despierta, sentimientos, emociones, pasiones; en fin, conmueve nuestra condición humana.
Entonces, la emisión de un mensaje simbólico, respecto de lo que ha sido, es lo que no nos deja, ni puede dejarnos indiferentes; ya que pulsa algunas cuerdas del arpa de nuestra alma; y muchas veces caen las lágrimas, convertidas en gotas de lluvia, en rocío, en agua nieve...
También, es motivo más que suficiente para la reflexión moral, en orden a que nos rebela las horrendas injusticias acaecidas en mi barrio, en mi ciudad, en mi país; pero, a la vez, más allá: en el mundo entero.
A propósito de la época actual, es evidente que: uno de los aspectos más pornográficos de la globalización, es que se extasía en mostrar el sufrimiento humano, sin ningún tipo de moral ni ética, sólo la que dicta el mercado; y la necesidad tan imperiosa como morbosa, de captar los más altos índices de consumo; luego la respuesta ante la fotografía, se diluye en una miríada de otras fotografías.
Sobre si la imagen es la mejor forma de mostrar "la violencia y crueldad humanas que una imagen fotográfica", viene a mi mente el dilema entre Heráclito y Parménides, respecto de lo que cambia y de lo que permanece. Y se me ocurre pensar que: siempre es posible obtener fotografías que superen a las precedentes en captar el espanto, el terror, la brutalidad, la crueldad, etc. Por ende, mi postura es que: no es cuestión de primacía o no de la imagen; sino de buscar las fuentes que originan ese sufrimiento, indescriptible con palabras ; y tratar de extinguirlas en su nacimiento, con todas las fuerzas y todo el corazón...Claro que esa no es empresa del artista; ...¿ o sí?....
Creo que el arte, si bien no puede ni debe ser usado políticamente: no debe sustraerse a la reconciliación fundamental; y la fotografía debe cumplir con su motto y thelos, su motivación y su fin último, pero si sólo denuncia, y se agota exclusivamente en tal dimensión: no desbroza el camino de la utopía; en otras palabras: ¿ de qué sirve la fotografía perfecta, salvo para ufanarme de mi sensibilidad y lo sublime del talento de mi ojo para captar, por ejemplo, el momento previo a la muerte de un niño, si no hago nada para combatir las condiciones que llevaron a es infante al horror?.
Por este mismo hecho, no concibo un universo donde los artistas, solamente alcancen el éxtasis de su creación; mientras afuera se desenvuelve el infierno… ¡Perdón!...Me explico: No estoy planteado la tesis de que deben combatir desde una trinchera- aunque algunos y algunas lo hayan hecho-; sino que lo estético, ha de conectarse con lo ético, lo moral, lo valórico, lo antropológico, etc; como un todo indisociable...En consecuencia, caben tener in mente que somos una unidad, una unicidad y una totalidad.
Acerca de si " toda memoria es individual", me asalta una duda radical; por ejemplo: con respecto a los acontecimientos de 11 de septiembre de 1973, aquellos y aquellas que vivieron el fracaso de la unidad popular; y las masacres selectivas y sistemáticas ulteriores; y las reclusiones, en campos de concentración; y las torturas; y el exilio, conservaron reminiscencias a fuego de los " traumas y de las heridas imposibles de cicatrizar". Claro está que es una memoria individual; pero dialécticamente hablando: se convierte en colectiva cuando la verbalizo; mas hay poderes que se empeñan en impedir que: los recuerdos trasciendan la frontera de lo individual; encima, incurrimos en la lógica del ocultamiento, la fragmentación, la evocación programada y permitida; el olvido concertado; y la amnesia maquinada.
A mayor abundamiento, las fotografías sobre el horror de la guerra civil española, describen cuadros propios de una circunstancia, que está dentro de un contexto histórico determinado, cuando el fascismo se alzó para aplastar un gobierno que apuntaba a la transformación integral de la sociedad.
Pues bien: ¿Puede la fotografía usarse para engendrar conciencia social y política?.Pienso que es una pregunta medular; y no me atrevo a dar una respuesta apodíctica; sino, per contra, tentativa: de la percepción del hecho, y de su plasmación como foto, debemos transitar a una reacción sensible ante el contenido de la misma; que no sólo nos cause sobrecogimiento, sino que sea acicate para una acción concreta. Así, no basta el placer de la perfección de la fotografía.
Es fuerza insistir en que: Una de las mayores perversiones de la actualidad, es que la catarsis ha sido divorciada por completo y de forma irreversible de la reflexión ética; y, por ende, el ciudadano promedio recibe el impacto del choque, pero a posteriori no medita sobre ello ni sus alcances e implicaciones; y, luego pasa a otra imagen.
Permítanme un margen de discrepancia. No albergo la certeza de Sontang - yo la relativizaría- sobre que: "hacer fotos cobró una inmediatez y una autoridad mayor que la de cualquier relato verbal en cuanto a su transmisión de la horrible fabricación en serie de la muerte”. Y es que: Por de pronto, la imagen, su uso y abuso; la saturación que muchas veces ocurre: en vez de trasmitir la verdad antes mencionada, impide el procesamiento del contenido, del mensaje, o de los símbolos que entraña; dicho de otra forma, la gente se ve aplastada por una montaña de fotos. Ni hablar que: los mass media, han encontrado en el recurso fotográfico una instancia de control mental, de manipulación ideológica, de incesantes mensajes subliminales, de inducción de formas de pensar y actuar; donde lo pornográfico se mezcla y confunde con lo perverso.
A la postre, un manojo de reflexiones: ¿Quién decide que imagen ha de captar; quién, si vale la pena una instantánea de tal o cual hecho; quién, si vale la pena tal rostro, entorno, contorno o el contenido de hambre y dolor subsiguiente?. Son muchas las interrogantes, que es factible formularse; pero, no me cabe duda alguna de que: quien decide es el artista; de suyo una perogrullada; mas no lo es tanto si tomamos en consideración el antecedente de que no lo hace in abstracto; sino desde su concepción o imagen de mundo.

















