
"... Cada quien en la empresa solitaria y universal,
de taladrar y zapar la roca que obstruye
el camino hacia el espíritu...
y descubrir el Aleph
donde el otro me aguarda.
Deseo comprenderme a mí mismo,
no como un puente para ir hacia el otro;
logrando esa comprensión primigenia,
el fruto caerá del árbol.
La mente es una factoría lúgubre,
fabrica de demonios y espectros,
"discordias, malentendidos profundos, odio"...
La comprensión de sí mismo, y del otro,
que es otro sí mismo,
despertar a la claridad del devenir,
despojarse de convenciones y ritos y mitos
que ocultan la verdad en lo más recóndito
del arca de la alianza,
de las mentiras sin densidad...
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