
Me despiertas en medio de la noche,
y escucho la oración...
Esa misma pena se ha enseñoreado de mí;
y me está pariendo el corazón...
No es poesía, es mi cruda verdad.
Sí, estoy de acuerdo: la pena es como una ciudad...
Uno se pierde entre bulevares, barrios,
extramuros, avenidas, poblaciones...,
y vez dentro de su plan regulador,
lo más cierto es no llegar a ninguna parte...
De esa espuma que mencionas,
¿ puede nacer
¿ o la espuma siempre se convierte en baba de ebrio,
en algún tugurio?...
¿Qué vías me acercan a tu corazón?...
¿Por qué razón, el cauce conduce hacia el océano
incognoscible?...
¿Qué pasó con el mundo que ya no es más
la casa y la habitación del Ser?...
De tu ser y de mi ser,
que se buscan en un sendero bifurcado...
¡Hombres, calles, rebeldías, mujeres,
trompos y trombas,
fuentes que sollozan y ríen a la vez!...
Calles donde se pierden las memorias,
y se encuentran las amnesias y los olvidos...
Cuando nacieron tus hijos,
es tiempo que te pertenece;
donde vinieron a la vida,
es espacio sólo tuyo...
Buscas con tus manos otras manos,
acariciar una frente llena de ternura,
unos labios que calcen sólo con los tuyos,
pescadora de vivencias en el mar...
¿De dónde y hacia dónde regresaras?...
¿Resistirá la memoria los hachazos del pasado? ...
¿Por qué hay sangre en tu boca íntima?...
¿De quién es la mañana que germina entre tus piernas?...
Viajas en el aire, te pierdes en el aire,
te desnudas de aire...
Tu vestido tu alma, se desliza
cuando amas!...
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