viernes, 14 de octubre de 2011

Lo que falta al análisis de la Confech.



 Aunque cualquier asunto tiene múltiples causas, factores y variables,  me he percatado de que la Confech no tocado el estado actual de la familia,  como uno de los concomitantes en la crisis de la educación.
     La perspectiva de esta confederación universitaria, es macro. Pero no podemos reducir todo a una monocausalidad: el problema del modelo o de la ideología prevalentes, que aunque no se sustentan en un sentido de justicia social, democracia genuina y real libertad, no permiten explicar las razones del fondo, de forma absoluta, de la extinción de la familia; de proceder así, estaríamos ignorando aquellos aspectos que también son relevantes en la definición de una realidad social determinada; y en el necesario esclarecimiento del factor humano y su incidencia.
    Bajo ningún término- eso sí-, niego que  haya una concatenación entre todos los elementos señalados, que se activen y retroalimenten; pero el alegato personal es que: lo humano, en sí mismo y por sí mismo, no puede  ni debe quedar reducido a una ideología, en el sentido peyorativo del término,  incluso compartiendo el thelos de la lucha que es desenmascarar  el  neoliberalismo; y luego propiciar su  erradicación, ya que ha sido tan nefasta para Chile y su pueblo.
    So peligro de contradecirme, no pretendo tener la piedra filosofal acerca de lo humano; mas la experiencia parece indicar que: unas cuantas respuestas prefabricadas, con un sesgo específico, no solamente no han despejado ninguna  duda, a lo largo de la historia ; al contrario, han creado más confusiones, enredos, trampas y laberintos y prisiones de diversa laya.
     No quiero pontificar sobre esta cuestión; sólo mencionar síntomas, sin caer en posiciones reaccionarias ni retardatarias. Por demás, albergo la convicción de  que es condición sine qua non, para alcanzar el advenimiento de la sociedad- por la que  se está bregando desde diversas trincheras y palestras-: la cristalización de  la igualdad de género; la plena inserción de la mujer en la sociedad; y del reconocimiento de la heterogeneidad de familias que existen hoy día.
     Así,  sin embargo, en un dato de la realidad, que la familia no está cumpliendo con la socialización primaria de la infancia; es decir, entregar rudimentos de valores, normas, principios, hábitos, etc; de modo que llegan del hogar carenciados. Ergo, se endosa esta responsabilidad al establecimiento educacional, que no está a la altura de los requerimientos de esta época; y que, por otra parte, por la misma perversidad que dimana del modelo: ha sido convertido- se da  por descontado que estoy  hablando del sector municipal; aunque ello no invalida que el análisis pueda tener pertinencia y ser aplicable en otros  ámbitos- en una suerte de guardería, en el caso de los más pequeños; o cuasi en una correccional, en el caso de los más grandes, con la salvedad de que  no se logra implantar las correcciones y aplicar las sanciones formadoras; de hecho, la autoridad del profesor ha sido pulverizada, por razones y causas que  no es del caso analizar en este texto, pero coadyuvan, de forma palmaria, a esta disfuncionalidad; aunque enunciaré una: la  mercantilización de la educación; y la subsecuente negación sistemática de la dignidad humana y profesional del docente y de la docente.
     Pues bien, ¿quién reemplaza al padre o a la madre, o a ambos cuando se ven constreñidos a ausentarse durante  casi todo el día por razones laborales; y no tienen tiempo, ni ánimo, ni fuerzas, ni voluntad, una vez que han regresado de sus extenuantes jornadas, para atender a sus hijos e hijas, en la señalada socialización primaria?: ¿acaso la internet, con sus tan cacareadas redes sociales, que pueden aportar, pero también confundir en  el diseño de una realidad paralela, donde  se muestra la privacidad y la intimidad sin decoro; y  lo que se aprende no ayuda, necesariamente, al florecimiento de las potencialidades de la persona?;¿ la televisión, que ha devenido una industria  que busca  la absoluta banalización y trivialización de todo, desde el dolor, el sufrimiento, las emociones, hasta la muerte, y en la que cualquier  nivel de exigencia cultural e intelectual es una utopía, si no un delirio?; ¿los grupos de pares, que tradicionalmente, ha empujado por camino paralelos y a veces  perturbadores?;¿ o sencillamente el vacío que impera en sus hogares, cuando retornan de sus colegios y liceos y sencillamente no encuentran  a nadie con quien compartir, salvo datos o comunicaciones circunstanciales en el celular?.  
    Como la familia no es una entelequia que flote en el éter; sino, por el contrario, está sometida a los condicionamientos, influjos y moldeamientos que los administradores del poder llevan a cabo: es imposible  abstraerla del tipo de sociedad, del modelo económico, del sistema educacional, de la cosmovisión y de la ideología respectiva; por ello, que es preciso prepara el camino para una revolución tanto de las estructuras  macro como de las estructuras micro,  así como también del ser humano tensionado entre ellas.  
    Obviamente, no tengo las respuestas a estas interrogantes;  tampoco, como ya había señalado, soy partidario  de retrogradar o retrotraer a un estadio  donde el imperio de la sociedad patriarcal era total e inexorable; pero me asiste la convicción que el factor humano, no puede ser ignorado por más tiempo, para que las soluciones sean a nuestra medida.

Otra vuelta de tuerca: Acerca del Día del profesor.


Otra vuelta de tuerca: Acerca del Día del profesor.

     Es un lugar común poner de relieve  que este día, ya no tiene entidad, substancia,  un nimbo de  trascendencia; ni hablar que ello no redunda en reconocimiento y gratitud para quienes coadyuvan a la concreción de la empresa más importante, la más fundamental que cualquier sociedad pueda acometer y dar cima: la formación de seres humanos, obra de arte superior en la que comprometemos nuestro  presente y nuestro porvenir como comunidad. Cabe preguntarse la relación que existe entre la reputación y el prestigio de que goza esta “profesión”; y la crisis de  la educación, y sus  deletéreos efectos y consecuencias sobre el tejido social.
    La sociedad, no se detiene a meditar sobre la importancia y trascendencia de este oficio- hoy, esta celebración tiene el predicamento de cualquier otro día; y quizás menos, por cuanto no  hay detrás una maquinaria económica que incentive el consumo-; tampoco, para aquilatar  su influencia en la creación de una ciudadanía activa, consciente, lúcida; por el contrario, la corriente  va en dirección a la negación del derecho a engendrar un pensamiento escrutador: el fin último apunta a crear  mano de obra barata; y, a contrario sensu, cualificar a los  futuros directivos de las diversas empresas, dicho de otra manera,  la vigencia descarnada de la lucha de clase, aunque en versión 2.0.
     Tiene ribetes de cuento de hada, o quizás de cuento de terror: hubo una vez un país, en el que los y las docentes,  eran arquitectos y artífices de “procesos: actores y sujetos agentes, de primer orden, en los procesos sociales e históricos de cambio y trasformación de la sociedad; intelectuales, capaces de gestar conocimiento y elaborar una analítica de las estructuras del sistema y su disfuncionalidad-; gestores y ejecutores de proyectos políticos, sociales, culturales, ideológicos y filosóficos”. Sin embargo, la bruja mala de la dictadura, y sus esbirros, no solamente  lograron aniquilar a generaciones de profesores de primera categoría, sino que ,además, lograron que la historia no tuviera un final feliz: las escuelas normales, fueron clausuradas;  la pedagogía, se  convirtió en el última instancia para estudiar; los puntajes de ingreso a esta carrera universitaria,  fueron rebajados a los subterráneos; no importó, en absoluto, que quien se matriculase para estudiar no tuviera  ni la más mínima vocación, y es que algo tenía que hacer; a algo debía dedicarse; y lo más barato, y al alcance de la mano  era esta carrera: estoy hablando de fines de los setenta, comienzo de los ochenta; y la ulterior aceleración de esta dinámica, en un mercado donde proliferaron las instituciones ad-hoc: era un negocio redondo en todo orden de cosas- hasta ahora lo es-.
    Ya  Sábato, en uno de sus lúcidos textos, había denunciado, como muchos otros, el proceso de deshumanización y despersonalización tanto de la sociedad occidental como de sus universidades; de forma que era inevitable que: esta mercantilización e industrialización, de apoderaran de los centros llamados a  conformar y a  moldear a los docentes.
     Por tanto, huelga decir que: el quid de la cuestión, es la cantidad de “pedagogos” que se  obtenga cada año, para atender las necesidades de las  distintos negociados que son los colegios subvencionados, que  han crecido como una metástasis, al amparo de las leyes espurias engendradas por la dictadura y el mercado,  en sangriento y abominable ayuntamiento, en beneficio de los   fariseos y filisteos que los dirigen, en autoproclamada calidad de rectores; y, a medio morir saltando, los colegios y establecimientos municipales, a cuya agonía asistimos impotentes: a partir de la medida de la municipalización, ordenada e implementada  a comienzos de la década del ochenta, por los  ingenieros sociales de la dictadura,  en pos de su extinción. 
    Por consiguiente, a menos  que haya una mutación estructural que abarque la totalidad del sistema, con alcances, implicaciones y resonancias revolucionarias; y que se eleve el nivel cultural e intelectual del profesorado, de manera superlativa, no solamente  se perpetuará el basureo y ninguneo de éste; sobre todo, no  habrá injerencia en aquello a que están convocados en virtud de la naturaleza de su quehacer: seguirán siendo funcionales a la perpetuación de un sistema de dominación, explotación, control mental e ideológico; de la esclavitud tanto física como del espíritu, así como del aherrojamiento del ser: galeotes, que deben mantenerse en actividad permanente, sin  conciencia y auto cognición, ni contribuciones fundamentales a la conquista  y refuerzo y perfeccionamiento  de la libertad integral.  
     Siendo bien claro y explícito, sin embargo, me  he dado cuenta de que profesores y profesoras- con las salvedades y excepciones, que quiero creer, paradójicamente, que son la mayoría de quienes trabajan en este ámbito- no se esfuerzan demasiado por modificar este panorama:  horrorosas faltas de ortografía; redacción paupérrima;  temas  de conversación menos que mediocres; expectativas y horizontes culturales e intelectuales que  por poco superan lo elemental; encima, un odioso clasismo contra los “ ayudantes de la educación”; un trato discriminatorio contra los alumnos deprivados que  son  el grueso de la población municipal, y de los cuales obtienen su sueldo; la  total ausencia de conciencia social y de solidaridad con la clase  trabajadora
    Por ahora, sólo cabe  constatar que: la pedagogía, no es más un  factor de liberación, ni un motor de cambio, ni un vehículo de revolución  de este siglo 21, del que ya llevamos un poco más de un década entre  fundamentalismos, guerras imperialistas, una globalización homicida que avanza y se entroniza; y cuyos tentáculos aprietan y asfixian a cualquier  país que trate de separar aguas  de la geopolítica y geoestratégica del imperio que  ha  impuesto “la pax americana”; y que, en nuestro contexto, tiene al país subsumido en la “ crisis de la educación”;  y en la que fueron los estudiantes  universitarios y secundarios quienes gatillaron esta lucha épica contra el reino de Jauja del neoliberalismo a ultranza, en que se transformó Chile, merced a la perfecta ecuación entre la dictadura, la concertación y la supremacía totalitaria del mercado. 

sábado, 10 de septiembre de 2011

Un ejemplo más de periodismo pornográfico: Al tenor de la tragedia de Juan Fernández.


Un ejemplo más de periodismo pornográfico: Al tenor de la tragedia de Juan Fernández.
        El periodismo, de haber sido considerado un poder más, ha devenido en un apéndice de la maquinaria que preserva el status quo sociopolítico; convirtiéndose en un segmento de la industria de espectáculo- probablemente un fenómeno de alcances mundiales-.
    Pues bien, ha abandonado- con las excepciones de   periodistas y medios que conservan su identidad y mantienen  la misión de informar a contrapelo de las órdenes de los mandones, abusivos y dominadores de la sociedad -  la trinchera desde la cual luchara por los ideales que cimentaron la grandeza de  Occidente, desde el punto de vista  de: la conquista de la libertad; el reconocimiento de  la dignidad de la persona humana,  y sus derechos consubstanciales;   la carta de ciudadanía de la autonomía del sujeto, y la consagración de la soberanía, y la autodeterminación de los pueblos,  como los ideales que cimentaron el carácter y moldearon el alma de  las democracias occidentales; aunque  mucho de ello, todavía sea “una  grandilocuente y pomposa declaración de principios”, y que, a través de la historia, haya sido un cuadro con más sombras que luces.
    Hoy, por lo visto, les interesa cubrir noticias que sean trágicas y devastadoras; y no hacer un análisis riguroso de sus causas, ni darle su justa dimensión,  ni contextualizar el dolor y el sufrimiento de víctimas sobrevivientes, familiares; y, menos brindar un tratamiento decoroso y discreto al tema de los fallecidos; por añadidura, mientras más imbéciles sean las preguntas de quienes ejercen esta noble profesión- parece que aquí también  ha operado la producción en serie de profesionales, merced a la lógica del mercado; y hablo de casos puntuales, aplicables a Chile, y a los medios de televisión que aquí operan-; y mayor la cantidad de lágrimas, más la sensiblería que exploten, más los detalles escabrosos que den a conocer, más la machaconería  con que repitan una  y otra vez las mismas imágenes, más el enfoque lacrimoso de los sucesos: seguramente, mayor será la  satisfacción de quienes consiguen lucrar con las  tragedias humanas- palabra comodín a la sazón- con el negocio del espectáculo.
    Ni hablar que detrás: se esconden la cobardía, la complicidad, la censura y autocensura, la obediencia y sumisión al poder, el afán de  convertirse en medios de desinformación masiva, como un arma de guerra ideológica; de hecho, también, se fijan, a rajatabla:  las coordenadas en que debe insertarse; a las cuales atenerse y cuyos límites  no puede sobrepasar, so peligro de sufrir la  represión de las fuerzas de seguridad, normalización  y disciplinamiento que operan dentro de un sistema y un discurso determinado: un caso reciente en Chile, ha sido el de Panorama News, un sitio de periodismo liderado por el periodista Patricio Mery Bell, que ha  padecido las consecuencias de atreverse a desafiar la lógica imperante.
    En la reciente contingencia,  acaecida en Juan Fernández:¿Cuánto exacerbación de la pesadumbre, abatimiento, tribulación;  y cuánta sensiblería barata, puedo haberse evitado, si se  hubiera tocado con  decencia, decoro,  empatía, pudor, inteligencia emocional, y una cuota mínima de sentido común los alcances e implicaciones del evento, tan funesto y aciago?; es decir, darle un lapso suficiente y necesario, no ahondar en la dimensión más patética o escabrosa; no bombardear con  imágenes, vistas  una y otra,  la conciencia del telespectador promedio, que no tiene el umbral de  discernimiento para cribar las noticias que recibe. El resto de la reflexión,  queda en manos de cada lector, a propósito de como la pornografía moral y ética se ha enseñoreado del periodismo.
     Y, especialmente, no olvidar que  la sociedad chilena viene despertado de un horror de 17 años  de dictadura; y un letargo de 20  años de concertación, y que  nos encontramos ad-portas del advenimiento de un cambio estructural; el que, l la clase política y la oligarquía, intentarán abortar a todo trace, ya sea mediante el expediente  que han usado hasta la saciedado durante este período: el manido predicamento de la lógica de los acuerdos- y no poner en el tapete la ilegitimidad democrática del  sistema-; o, en el peor escenario concebible, sobre la base de horrores que  ya hemos conocidos en  nuestro pasado, y cuyas huellas no se borran de la conciencia y memoria colectiva, ni del alma nacional. Si es posible: dar sepultara a las víctimas; recordar sus méritos y virtudes; y proseguir la empresa de democratizar Chile. 

Reflexiones contra un periodismo farandulero y pornográfico; y el intento de canonizar a dos simples mortales. Nº2
     Me parece que el tratamiento que se ha dado a la noticia acaecida en Juan Fernández es desmesurado; oscilando entre lo patológico y la sensiblería barata y lacrimosa, si no ha caído de frentón en estos dos aspectos. Por cierto, dado que ha reportado  ingentes ingresos, me encantaría que el canal Tvn- que es el más se ha aprovechado de esta trágica circunstancia- rindiera cuenta pública de cuanto ha incrementado sus arcas por concepto de publicidad durante los días devenidos desde este suceso catastrófico. Por tanto, siento, el deber ético y moral proclamar que  ya basta, y que es preciso dejar descansar a los fallecidos; y, especialmente,  a sus familias
     Sin embargo, no puedo dejar de expresar mis reparos ante el intento desembozado de canonización que se ha llevado a cabo, respecto de las dos figuras más connotadas.
     Aunque estoy de acuerdo en que cualquier acción que se emprenda para beneficiar a la sociedad, es loable, en tanto apunta al bien común: dudo  de la pureza de la filantropía que se lleva a cabo entre fuegos de artífico y luces de televisión; que se realiza con cobertura de  los mass media, con todo lo que  comporta durante la horas de transmisión, tal como si fuera, por ejemplo, un mundial de fútbol o un concierto de rock. ¿Acaso, era y es, estrictamente, imprescindible, que todo  el quehacer  en pro de la comunidad  se diese o se dé  como se hace, habitualmente; es decir, con la impresión de que se les adeuda una  gratitud infinita a quienes son los gestores de estas  magnas ideas; y que el pueblo debe rendir pleitesía, y estar agradecido como perro que recibe su hueso cotidiano?. 
    Por demás, ¿acaso no es factible hacer altruismo, sin  la presencia de camarógrafos,  sin un micrófono  en las manos, de noteros que cubran todos los pormenos de lo que va sucediendo?; ¿ cuál es la necesidad de que si yo voy a  consumar un acto de de humanismo: todo el mundo sepa, precisamente; que  soy  yo quien lo ejecuta, que han de estar, eternamente, agradecidos de mí; y que, en lo profundo de mi conciencia, espero que haya una retribución, a semejante demostración de  desprendimiento y generosidad?. Huelga decir que: no puedo pensar que de no tratarse de “celebridades”- dos de las personas fallecidas, de un total de  veintiuno- se hubiera hecho el mismo despliegue parafernálico y mass mediático, con la omnipresencia del ministro de defensa, cuñado de una de las dos víctimas. Personalmente, albergo dudas que no puedo despejar, que no se quieren ir.
     Por otra parte, si Chile no fuera el país que conocemos: reino de Jauja del neoliberalismo extremista; y el amancebamiento y contubernio perpetuos entre la concertación y la alianza,  uno de los de peor distribución de la riqueza del mundo; donde la segmentación social es mayor; donde las empresas transnacionales y otras tiene manga ancha para apoderarse de los recurso naturales, sin culpa alguna; y en que el estado ha sido reducido a una condición de cartón piedra, de  opereta: ¿ qué necesidad habría de recurrir a estos seudo prohombres, que no solamente obtienen dividendos de fortalecimiento de su imagen pública, sino que, dada la naturaleza de los mecanismos de control social y mental, y de manipulación: son, a la postre, elevados a la categoría de “ santos cívicos”?.
    Así, cuando se tiene la  fortuna de un Cubillos, es muy fácil  arrogarse la  condición de   bienhechor- este hombre, hijo de un servidor del tirano, dudó a comienzos de  los noventa de la realidad de los detenidos desparecidos-;  o la pantalla disponible de un Camiroaga- rostro de una empresa del retaíl que fomentaba el consumo-,  atribuirse la potestad de  obrar caridad a costa de la ingenuidad y estulticia de la gente, que pensaba que los recursos salían directamente de los bolsillos de éste; aunque no niego que alguna vez hayan tenido algún gesto de esta laya.
    Pero la libertad de un pueblo no nace de la caridad edulcorada, ni de la filantropía-sacarina, ni del altruismo  light; por el contrario, por una toma de conciencia, que lo lleve a darse cuenta y hacerse cargo de que solamente él puede quebrar las cadenas de su opresión; que puede y debe recuperar y encarnar la soberanía que le fue robada; despertar del sueño  inducido por drogas, de  diversa naturaleza, que lo han tenido sumido en una modorra o en un sueño desapacible, recordando alguna vez cuando fue  soberano,  un rastro de un noble mensaje onírico, que no pudiera rescatar de entre las cenizas.
   Tal vez mis palabras, puedan ser leídas como crueldad, falta de sensibilidad humana, resentimiento social; y brindo  el derecho a que sean interpretadas como  dicte el fuero interno a cada lector, aunque me conduelo por la suerte de  los seres humanos, no por el fallecimiento de “figuras públicas”. Pero quiero quedarme con la imagen del héroe- que puede ser tanto la mujer como el hombre anónimos- que  en las entrañas de la ciudad que amenaza con  destruirlo, con despedazar sus ilusiones, sus sueños y esperanzas, si es que ya no le ha  quitado todo de las manos, y solamente le ha dejado una última utopía- llevar comida a casa, para alimentar a su familia-: lo hace contra viento y marea, como un milagro de supervivencia, como un prodigio  de arte de vivir, la lucha por la dignidad perdida pero que se   ha de reencontrar.

sábado, 6 de agosto de 2011

Carta abierta a tres enemigos de clase.





Esta página, es la Insurrección de las conciencias, los espíritus, las voluntades, los cuerpos, las luchas dormidas, las ilusiones destrozadas, la amargura acumulada por siglos, el renacimiento de un pueblo aplastado y ahogado por las complicidades de los enemigos de clase.

El presidente, ha dicho que todo tiene un límite; y, yo respondo que no acepto sus cortapisas, sus restricciones, sus coacciones; y que: aquello de lo que habla no tiene sentido para mí, ya que no es posible pretender delimitar la utopía y la esperanza, y la lucha por el advenimiento de una sociedad humana y justa. Por lo visto, su moralidad lo ha puesto siempre al borde, en el manejo de sus negocios; pero tiene el desparpajo de concebir la idea de abortar un sueño que ya ha cobrado vida propia, y que remonta el vuelo hacia la barricada, la calle, la noche, cualquier rincón, desde donde se pueda combatir… ¡No vaya a suceder que Clío le grite algunas verdades al oído!. Mientras tanto sigue cuesta abajo en las encuestas que preparan los tecnócratas del propio sistema, que aunque trabajan para éste: no han podido impedir que su amo siga dando tumbo tras tumbo; y vaya camino a estrellarse en el pavimento de la realidad dura y concreta: que la historia- aunque sea lugar común.- la hacen los pueblos. A propósito, el parásito de su hermano, sigue desprestigiándolo; lo que es motivo de burla y escarnecimiento.; mientras tanto, el señor presidente, continúa con sus montajes truchos y grotescos, en que sólo pretende embrutecer y alienar más al pueblo; por ejemplo: “la reciente conmemoración de la gesta de los 33 de Atacama”.

A su vez, el ministro del Interior, ha impartido la orden de que “se acabaron la marchas estudiantiles por la alameda”. No sé si yo soy un sujeto que lee entre líneas, y proclive a advertir mala fe en los demás; pero al intentar clausurar las “grandes alamedas”: visualizo la voluntad de cortar un movimiento de raíz, que ya se les ha escapado de control, que ha sobrepasado los márgenes y cauces del orden establecido, legado por la dictadura y pulido y perfeccionado por la concertación; que tiene a jerarcas y caciques de ambos mafias: con los pelos erizados de terror, pues, una ciudanía que se haga cargo de su soberanía, lisa y llanamente, les da un patada en el traste a uno y otros, y los manda a paseo. Yo, por mi parte, espeto: Hinzpeter, eres sólo un paniaguado y un testaferro que trabaja para poderes anónimos; que no tienes ni legitimidad ni la autoridad para prohibir nada; y que, de ser contumaz y recalcitrante en tu actitud represiva sionista: deberás atenerte a las consecuencias.

Por último que el primo del presidente-menuda democracia tenemos en este país - o sea el vocero de gobierno, sentenció: que “este país no le pertenece a los estudiantes”. Pues bien, primo hermano del empresario que administra este emporio, cabe preguntarte lo siguiente: ¿Entonces, quién o quiénes son los dueños: las trasnacionales, que se han apropiado a vista y paciencia de toda la ciudadanía, del cobre; los dos grupos empresariales, que son los poseedores y explotadores exclusivos de la energía en Chile; las afp y las isapres, que succionan los recursos ahorrados por los trabajadores y trabajadoras para especular en el mercado internacional, y ver como, por arte de birlibirloque, se evapora el dinero que cuesta sobremanera ahorrar, para una vejez miserable; el retaíl,(Líder, La Polar, Cencosud, etc) que ha demostrado ser mortífero y voraz como una cáncer metastásico; la banca, que gana millones y millones de dólares, con la usura que ha impuesto como política y norma en esta sociedad?. Podría seguir ad infinutm; pero me conformo con que sepas, a ciencia cierta, que: el país al que te refiere, no es aquel país al cual yo pertenezco, o al que aspiro; y que puedes quedarte con las sobras y escombros de lo que se desplome cuando ocurra el colapso del sistema que Pinochet, su santo patrón y patriarca; y su gurú, Jaime Guzmán, fascista franquista, fanático ultraderechista: les heredaron.

Me despido con una cita de Serrat, para ver si de algo puede aprovecharles, aunque lo dudo: “pero este asunto va de mal en peor.
Vienen a millones y
curiosamente, vienen todos hacia aquí. Traté de contenerles pero ya ve, han dado con su paradero.
Estos son los pobres de los que le hablé... Le dejo con los caballeros
y entiéndase usted...
Si no manda otra cosa, me retiraré.
Si me necesita, llame...
Que Dios le inspire o que Dios le ampare, que esos no se han enterado que Carlos Marx está muerto y enterrado”.

sábado, 30 de julio de 2011

Viejo Año, vida nueva


La ciudad, se encontraba vacía, despoblada; muerte por completo. Todas las personas, habían resuelto tomarse el día, para llevar adelante los preparativos para el año nuevo.

Iba a permanecer observando lo absoluto, por muy leve que fuera la manifestación que se diera, en medio del ensordecedor ruido del carnaval, en el que se buscaría la salida al laberinto de la cotidianeidad, de una manera equivocada.

¿Qué extraño era que sólo él, dentro de la multitud que moraba en allí, hubiera tomado la decisión de advertir cómo se iban los minutos que restaban del año que moría?.

A su conciencia, llegaban señales de alerta, de proximidad del peligro: la rutina de siempre; es decir, cada familia se reunía entorno al altar, donde iban a sacrificar los fantasmas y las pesadillas que el año que se iba había engendrado en sus existencias.

Una vez que se dijo adiós a los dioses; se los pateó; escupió; violentó, para luego asesinarlos, y ora enterrarlos, ora dejar que pudrieran a la intemperie, se quedó infinitamente solo en vastedad del universo. De ninguna parte, llegaba el rumor de un diálogo, ni se percibía la huella de que alguna vez hubieran estado aquí.

Se buscaba en las estrellas; miraba hacia el infinito, descubría galaxias, constelaciones, agujeros negros; pero, las preguntas se quedaban sin respuesta. No fuera a suceder que, en medio de la basura, la contaminación, el olor a caca que se desprende de las cloacas, emergiera la voz del Absoluto…

Le daba grima pensar que la gente participaba de estos ritos con un ánimo borreguil; es que nadie se cuestionaba el sentido más profundo de los mismos; y él no quería ser ni actuar como la grey: que no estuviera suficientemente despierto, para atenderla y seguir sus pasos; él en su pequeñez e insignificancia, pero con el valor de resistir…

¿Por qué las personas sienten la obligación de abrazar a quienes no representan nada para ellos?... Era una de las preguntas que se formulaba este “portador del anillo”; lo que equivale a decir su propio destino. No bastaba con tener que soportarse a sí mismo, en los más grises y siniestros días; con tener que agachar el moño y rebajarse hasta la calidad de cosa, de objeto desechable; de tener que rendir pleitesía y vasallaje a aquellos y aquellas despreciables que se embriagaban con una insignificante cuota de poder; a quienes con gusto hubiera asesinado. Al menos, monstruos como Bateman o Lecter, eran despiadadamente sinceros, sanguinariamente veraces y consecuentes: su arrebato de odio contra un orden de cosas, en el cual percibía un desajuste estructural profundo, irremediable.

Pero, también estaba gente como Spander, que era capaz de llegar a asesinar sistemáticamente a cada uno de sus compañeros de expedición a Marte, como una forma de preservar la pureza de su civilización, al menos durante un periquete. En cierto modo, y desde cierta perspectiva, sentía que Spander era su hermano gemelo: se había enamorado con los recuerdos de un mundo ya colapsado para siempre; se había fascinado como niño, con la cultura de la civilización fallecida; su paroxismo, los libros y la música; lo mismo que a él le interesaban sobre todo los pensamientos, ideas, palabras.

…Más encima, había que cumplir con un rito imbécil y carente de significado, por que la sociedad lo ordenaba…?

En el fondo, sólo deseaba que lo dejaran tranquilo; sólo deseaba leer y meditar

¡No, para él!; tenía la libertad, el nihilismo de gritar como un loco furioso, arrojar espuma por la boca, patalear y revolcarse por el suelo, reírse hasta sufrir un ataque de histeria, mearse y cagarse en los absurdos que abundan en la existencia. Pudiera ser que, cada jornada fuera un calvario; que su estado de ánimo, en los peores momentos, fuera como el resultado de algún vomito demoníaco; que la pura idea de levantarse de la cama, para tener que arrostrar una dosis más de martirio, fuera una fuente de sufrimiento y dolor inimaginables. Pero, por nada del mundo, iba a permitir que controlaran su vida: su destino era su destino; su desierto, su desierto; su soledad, su soledad; su asco y angustia, ¡suyas y de nadie más!...

Las más de las veces sentían ganas de vomitar, y de salpicar con la inmundicia todos los rincones ocultos de la habitación, donde estaba enclaustrado. Las luces del Manicomio se apagaron.

jueves, 28 de julio de 2011


Ya no hay tiempo.

Pronto moriré, por que hay bombas

esparcidas en mi mente, mi cuerpo,

que explotarán como inexorable mecanismo de relojería.

No hay tiempo para buscarte entre las calles,

ausente, en tinieblas, ciego,

con el alma astillada

por que sólo tengo

la estela de una estrella remota.

No hay tiempo para recorrer los parques,

para hallarte dormida en un banco,

por que los días de lluvia ya se fueron, y no regresarán.

No hay tiempo para mirarte entre la multitud,

para que divises el estandarte de mi orfandad,

infinitas soledades y silencios,

congelados fuera de la esperanza.

No hay tiempo para caminar contigo,

por el jardín que alguna vez dibujé en la piel del mundo,

me arrebataron nuestra casa,

y ya comenzaron las labores de demolición,

para que arribe el crudo progreso.

No hay tiempo, para andar de la mano

bajo las nubes que encierran mensajes secretos,

para otras latitudes,

ya no puedo si quiera alcanzar las yemas de tu dedos,

y volví a ser analfabeto de tu presencia.

No hay tiempo para que vengas a mí en la música,

que te salva del olvido y de las lágrimas,

por que sigues tu curso con las notas que se alejan de mi corazón,

y las lágrimas que irán a fecundar otras glebas.

No hay tiempo para que el recuerdo se apodere de mi ser,

y me despoje del escudo agrietado del pensamiento.

lunes, 25 de julio de 2011

Mísero ser libre chilensis.




Para qué me sirve la libertad si no es para combatir?...

No debo obedecer a quienes me niegan la dignidad que poseo…

Poseo es una pésima palabra para referirse a la condición humana; es casi como decir algo que compré…

Ellos dicen que mi pensamiento no vale nada,

por lo cual no tengo derecho a expresarlo;

sólo acatar como un esclavo lo que me ordenan que haga,

por un sueldo y la calidad de ciudadano,

que yo escupo y pisoteo ante sus caras de

empresarios opus dei que trabajan para el enriquecimiento de su dios Codicia,

legionarios de Cristo podridos por dentro y por fuera,

de pinochetistas que añoran el regreso de su sanguinario

santo patrón que los gobierna desde la nada,

y traidores que vendieron a su madre y su padre

por una prebenda después de haber sido ministro

o ministra de algún gobierno de la concertación.

Que no me atreva a decir que hay un modelo que es preciso cambiar,

que la chusma no tiene entenderas suficientes para ello;

y sólo tiene que cumplir con su horario de robot.

Si las únicas modelos que debo mirar son aquellas

que tienen silicona hasta en la sombra, y con eso me tiene que bastar…

Que me deje de andar jugando al ciber activista,

que ya estoy harto crecidito para tener claro que

no pasa de ser un mero entretenimiento o

una pérdida de tiempo, en el peor de los casos.

Pero yo les grito que las palabras pueden ser balas;

y que estoy dispuesto a ametrallar sus mansiones,

sus burbujas, sus castillos, las casitas del barrio alto.

Que no lograrán que renuncie a la utopía por la cual tantos y tantas se inmolaron,

que es desencadenar a todos y todas quienes permanecen aherrojados;

y el hambre y la furia por alcanzar la justicia que

nos han negado, desde que el obrero y el campesino

fueron condenados por desobedecer.

Disparar desde la trinchera del pensamiento,

las verdades que quieren mantener perdidas

en el olvido de los muertos masacrados,

y los huesos olvidados por cualquier rincón de este Chile, que pertenece a una minoría de tales por cuales.

Libertad para incendiar sus bancos y sus isapres,

sus afp y sus universidades con fines o sin fines

de lucro, su senado y su cámara de diputados,

sus canales, diarios y radios, sus trasnacionales,

sus bancos y financieras, sus concesiones y sus asociaciones gremiales,

contra los provocadores del color que sea- pardo o arcoíris- que reprimen la duda y la pregunta.

Y no morir en esta tierra, si no tengo la capacidad de

verter mi sangre para acabar con la opresión.

miércoles, 15 de junio de 2011

A Borges


l artífice que crea un ser

con el primor de la madre,

con el fervor del padre,

para empujarlo hacia el cosmos,

hacia el templo donde deberá

tributar al dios del cual es

una imagen y exaltación,

pero al final el demiurgo

es víctima de la revelación:

él mismo, que se pensaba

como un arquitecto primigenio,

fue pensado y creado por

un demiurgo anterior.

La gran maquinaria del universo

es como una lotería,

en cuyo funcionamiento

el azar y la necesidad

tienen una presencia todopoderosa y ubicua;

hasta el más pequeño detalle

está contemplado en los mecanismos,

y su trabazón: el azar absoluto no existe

; ergo, hoy somos un rey que aplastamos

a multitudes con la pompa y la parafernalia

de nuestro poder; mañana un esclavo

que será usado como pábulo

para la saña del torturador.

El universo es una biblioteca

de dimensiones tan infinitas

como impensables para la

insignificante mente humana.

Está estructurada y subdividida en parcelas,

en cada una de las cuales transcurre

la existencia del bibliotecario;

rara vez, uno que otro se atreve

a abandonar su puesto de trabajo,

para buscar el conocimiento y la verdad,

que se esconden tras la fachada de

este laberinto insondable: la raíz del misterio,

es el Innombrable nombre de Dios.

Los designios de la razón

son inescrutables: bajo el espejismo

de llevarnos al establecimiento

de una certeza de acero,

paradójicamente nos pueden inducir

hacia nuestra tumba.

El detective del espíritu,

erudito en los saberes cabalísticos

del mundo judío, es asesinado

por el hermano de un delincuente

que tiene la capacidad de urdir

una tramoya y una trampa

donde la metafísica quede atorada;

el exceso de la razón,

es estéril ante las trampas de la astucia.

¿Qué portento encierra la memoria

que es la tabla de nuestra salvación,

que nos mantiene a flote durante

la trayectoria hacia el final;

impidiendo la muerte por inmersión

antes de que el hálito de vida,

se extinga en el ara de nuestro corazón?.

Tal vez, mira y retiene cada minúsculo

rasgo del rastro amado, del rostro de la amada;

capta y captura, cada detalle del rincón

en donde el alma se expandió,

y se sintió a sus anchas.

¿Acaso es posible que la sevicia

de los verdugos, que asolaron Europa

convirtiéndola en un campo

de muerte,

quede aplazada para que

un erudito de origen judío

tenga la franquía para consumar

la obra que valida y legitima su paso

por los fastos de la existencia?.

Cuando las balas homicidas,

de todo lo que es bueno y bello

y verdadero, partían hacia

la carne de la víctima,

para cebarse en ella como leones hambreados,

sólo por un periquete se suspendió

el transcurso del tiempo;

se congeló en la eternidad,

para después de acabada

la tarea, penetrar

y desgarrar profundamente, y destruir.

El universo es un rompecabezas,

cuya completitud depende del

cerebro y de las manos de

un genio maligno: el implacable

e imprevisible señor Azar.

Un extraño sujeto amante de los libros,

que se refocila como un dios

en un ejemplar de "Las Mil y Una Noches",

pensando en las horas de placer

solitario y embriagador de su lectura,

es empujado hacia un manicomio,

para exorcizarlo del demonio que lo ha poseído;

parece que intentó suicidarse.

Los derroteros de lo absurdo, lo llevan

a su muerte a manos de un matón,

que lo había ofendido inexplicablemente,

cuando él sólo buscaba un pabellón donde

terminar su recuperación, y dedicarse a vivir la vida,

que hasta entonces le había sido huidiza.

domingo, 12 de junio de 2011

¿Cuándo moriré?


Cuando mis ojos no vean el sufrimiento

del rostro frente a mí, entre la multitud;

y no le rescate y me rescate del anonimato,

donde la angustia y lo absoluto,

son como martillazos gigantescos,

que se abaten una y otra vez,

sin piedad ni tregua.

Y mis manos se aprieten no para proclamar

la rebeldía que debe ser mi punta de lanza

contra los opresores que danzan en la tumba del Quijote,

sueño de justicia que escapa hacia la realidad,

del Che,

juventud sacrificada en el ara de la guerrilla,

de Sandino, amor por la libertad que no puede ser extinto,

de Oscar Romero, apostolado por los pobres de la historia.

Y mis oídos no escuchen los gemidos

y los llantos que vagan por las calles,

de hormigas que son humilladas por recibir un sueldo,

y no tienen derecho a defender su dignidad,

burla entre diabólica y platónica

para los condenados al salario de la miseria.

Y mi corazón ya no se acompase a una utopía,

quizás la última,

pero que vale más que el oro o el poder

que acumulan los sátrapas de cualquier latitud,

luchar en la palestra del tiempo,

donde todo perece excepto la voluntad de luchar,

en la liza del proceloso corazón,

para hacer de esta tierra un poco de

lo que soñaron los profetas, poetas,

dementes, rebeldes, marginales:

un lugar donde poder vivir en paz y libertad.

Y mi conciencia sea acallada

por acentos de metal y abstracción,

fantasmas y sombras que

pretenden devorar la luz de mi alma,

y reducirme a un remedo de hombre,

que sólo obedece, que sólo dice sí,

que tiembla ante las jinetas,

que sudan cobardía gélida,

que tiene pesadillas con el demonio de la cesantía.

Y cuando no gane la calle con

la apertura al milagro sempiterno de la vida,

aves que hacen el amor en una cornisa,

atardeceres que estallan de brochazos dados al azar,

por una mano de un demiurgo que

si no existe,

quiero creer que está en algún taller,

alboradas en las cuales quisiera

abrazar a las estrellas más remotas,

pero sin olvidar la batalla en mi siglo.