lunes, 25 de julio de 2011

Mísero ser libre chilensis.




Para qué me sirve la libertad si no es para combatir?...

No debo obedecer a quienes me niegan la dignidad que poseo…

Poseo es una pésima palabra para referirse a la condición humana; es casi como decir algo que compré…

Ellos dicen que mi pensamiento no vale nada,

por lo cual no tengo derecho a expresarlo;

sólo acatar como un esclavo lo que me ordenan que haga,

por un sueldo y la calidad de ciudadano,

que yo escupo y pisoteo ante sus caras de

empresarios opus dei que trabajan para el enriquecimiento de su dios Codicia,

legionarios de Cristo podridos por dentro y por fuera,

de pinochetistas que añoran el regreso de su sanguinario

santo patrón que los gobierna desde la nada,

y traidores que vendieron a su madre y su padre

por una prebenda después de haber sido ministro

o ministra de algún gobierno de la concertación.

Que no me atreva a decir que hay un modelo que es preciso cambiar,

que la chusma no tiene entenderas suficientes para ello;

y sólo tiene que cumplir con su horario de robot.

Si las únicas modelos que debo mirar son aquellas

que tienen silicona hasta en la sombra, y con eso me tiene que bastar…

Que me deje de andar jugando al ciber activista,

que ya estoy harto crecidito para tener claro que

no pasa de ser un mero entretenimiento o

una pérdida de tiempo, en el peor de los casos.

Pero yo les grito que las palabras pueden ser balas;

y que estoy dispuesto a ametrallar sus mansiones,

sus burbujas, sus castillos, las casitas del barrio alto.

Que no lograrán que renuncie a la utopía por la cual tantos y tantas se inmolaron,

que es desencadenar a todos y todas quienes permanecen aherrojados;

y el hambre y la furia por alcanzar la justicia que

nos han negado, desde que el obrero y el campesino

fueron condenados por desobedecer.

Disparar desde la trinchera del pensamiento,

las verdades que quieren mantener perdidas

en el olvido de los muertos masacrados,

y los huesos olvidados por cualquier rincón de este Chile, que pertenece a una minoría de tales por cuales.

Libertad para incendiar sus bancos y sus isapres,

sus afp y sus universidades con fines o sin fines

de lucro, su senado y su cámara de diputados,

sus canales, diarios y radios, sus trasnacionales,

sus bancos y financieras, sus concesiones y sus asociaciones gremiales,

contra los provocadores del color que sea- pardo o arcoíris- que reprimen la duda y la pregunta.

Y no morir en esta tierra, si no tengo la capacidad de

verter mi sangre para acabar con la opresión.

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