
Sólo mi hermano puede amar la belleza de un Jazmín,
y cuidar y cultivar su señorío
entre el marco de la ventana,
y la progenitora que lo llama a su hogar.
Promesas que serán certezas de primores;
y cuando caiga algún sortilegio sobre la casa,
será espada, escudo, lanza,
abracadabra para disipar las sombras extrañas.
Como todo lo que nace, y respira en este universo,
deberá llegar a la plenitud de su hermosura,
para luego volver a la tierra,
y trasmutar su carne en carne, su alma en alma
para otras flores.
¡Qué milagro contemplar las flores que nos rodean,
y regalan colores, aromas, fulgores, pasiones!...
Basta y sobra abrir los ojos al portento de
¿ Qué importa si hay un demiurgo o no,
si toda ella es alegría, risas, cantos,
fiesta, danza, sinfonía cuando se contempla
a la luz del amor?.
Acompaña a la pareja que cruza de la mano,
obsequia su belleza al anciano solitario,
enamora al poeta que busca entre el cemento,
vigila el proceso de la escritura de mi mano,
esparce cada destello de su sentido.
Será el testigo de la sanación de tu cuerpo
será bálsamo para cerrar heridas,
enseñará sabiduría y música de flores,
te acompañará con la fidelidad de mi espíritu,
y su voz llegará hasta mí como romero,
como nuncio de la alborada que esta
por descubrirse y vivir a tu lado.
Y mecerá tu sueño de ave delicada,
cuidará de tu alma herida de amor,
te contará los secretos de la madre inmemorial,
y será el oriflama de nuestra victoria
sobre todas las muertes.

