Siempre hay cambio.
Siempre hay cambio;
no hay permanencia,
sólo mutaciones y transmutaciones...
Reflexiones como aves,
o como tormentas...
Mi mente se llena de sonidos,
ruidos, voces, recuerdos, miradas, palabras,
de otras reflexiones...
Las penas me arropan durante la noche;
los gritos no alcanzan el espacio,
mueren entre los labios;
la tristeza amanece junto a mí
abrazada a mi alma,
y besando mi corazón.
Mis lágrimas caen y corren sin consuelo
por los caminos, por los desiertos,
por los parejas remotos;
no hay piedad para mis lágrimas...
Siento que mi muerte está próxima
como el ocaso que se anuncia.
Cualquier lugar es bueno para morir
bajo el universo;
pero quisiera retornar a casa,
para perecer entre los míos.
¡No quiero acabar perdido en un confín!.
Siempre hay cambio;
no hay permanencia,
sólo mutaciones y transmutaciones...
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