sábado, 23 de octubre de 2010

Siempre hay cambio.


Siempre hay cambio.

Siempre hay cambio;

no hay permanencia,

sólo mutaciones y transmutaciones...

Reflexiones como aves,

o como tormentas...

Mi mente se llena de sonidos,

ruidos, voces, recuerdos, miradas, palabras,

de otras reflexiones...

Las penas me arropan durante la noche;

los gritos no alcanzan el espacio,

mueren entre los labios;

la tristeza amanece junto a mí

abrazada a mi alma,

y besando mi corazón.

Mis lágrimas caen y corren sin consuelo

por los caminos, por los desiertos,

por los parejas remotos;

no hay piedad para mis lágrimas...

Siento que mi muerte está próxima

como el ocaso que se anuncia.

Cualquier lugar es bueno para morir

bajo el universo;

pero quisiera retornar a casa,

para perecer entre los míos.

¡No quiero acabar perdido en un confín!.

Siempre hay cambio;

no hay permanencia,

sólo mutaciones y transmutaciones...

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