miércoles, 15 de junio de 2011

A Borges


l artífice que crea un ser

con el primor de la madre,

con el fervor del padre,

para empujarlo hacia el cosmos,

hacia el templo donde deberá

tributar al dios del cual es

una imagen y exaltación,

pero al final el demiurgo

es víctima de la revelación:

él mismo, que se pensaba

como un arquitecto primigenio,

fue pensado y creado por

un demiurgo anterior.

La gran maquinaria del universo

es como una lotería,

en cuyo funcionamiento

el azar y la necesidad

tienen una presencia todopoderosa y ubicua;

hasta el más pequeño detalle

está contemplado en los mecanismos,

y su trabazón: el azar absoluto no existe

; ergo, hoy somos un rey que aplastamos

a multitudes con la pompa y la parafernalia

de nuestro poder; mañana un esclavo

que será usado como pábulo

para la saña del torturador.

El universo es una biblioteca

de dimensiones tan infinitas

como impensables para la

insignificante mente humana.

Está estructurada y subdividida en parcelas,

en cada una de las cuales transcurre

la existencia del bibliotecario;

rara vez, uno que otro se atreve

a abandonar su puesto de trabajo,

para buscar el conocimiento y la verdad,

que se esconden tras la fachada de

este laberinto insondable: la raíz del misterio,

es el Innombrable nombre de Dios.

Los designios de la razón

son inescrutables: bajo el espejismo

de llevarnos al establecimiento

de una certeza de acero,

paradójicamente nos pueden inducir

hacia nuestra tumba.

El detective del espíritu,

erudito en los saberes cabalísticos

del mundo judío, es asesinado

por el hermano de un delincuente

que tiene la capacidad de urdir

una tramoya y una trampa

donde la metafísica quede atorada;

el exceso de la razón,

es estéril ante las trampas de la astucia.

¿Qué portento encierra la memoria

que es la tabla de nuestra salvación,

que nos mantiene a flote durante

la trayectoria hacia el final;

impidiendo la muerte por inmersión

antes de que el hálito de vida,

se extinga en el ara de nuestro corazón?.

Tal vez, mira y retiene cada minúsculo

rasgo del rastro amado, del rostro de la amada;

capta y captura, cada detalle del rincón

en donde el alma se expandió,

y se sintió a sus anchas.

¿Acaso es posible que la sevicia

de los verdugos, que asolaron Europa

convirtiéndola en un campo

de muerte,

quede aplazada para que

un erudito de origen judío

tenga la franquía para consumar

la obra que valida y legitima su paso

por los fastos de la existencia?.

Cuando las balas homicidas,

de todo lo que es bueno y bello

y verdadero, partían hacia

la carne de la víctima,

para cebarse en ella como leones hambreados,

sólo por un periquete se suspendió

el transcurso del tiempo;

se congeló en la eternidad,

para después de acabada

la tarea, penetrar

y desgarrar profundamente, y destruir.

El universo es un rompecabezas,

cuya completitud depende del

cerebro y de las manos de

un genio maligno: el implacable

e imprevisible señor Azar.

Un extraño sujeto amante de los libros,

que se refocila como un dios

en un ejemplar de "Las Mil y Una Noches",

pensando en las horas de placer

solitario y embriagador de su lectura,

es empujado hacia un manicomio,

para exorcizarlo del demonio que lo ha poseído;

parece que intentó suicidarse.

Los derroteros de lo absurdo, lo llevan

a su muerte a manos de un matón,

que lo había ofendido inexplicablemente,

cuando él sólo buscaba un pabellón donde

terminar su recuperación, y dedicarse a vivir la vida,

que hasta entonces le había sido huidiza.

domingo, 12 de junio de 2011

¿Cuándo moriré?


Cuando mis ojos no vean el sufrimiento

del rostro frente a mí, entre la multitud;

y no le rescate y me rescate del anonimato,

donde la angustia y lo absoluto,

son como martillazos gigantescos,

que se abaten una y otra vez,

sin piedad ni tregua.

Y mis manos se aprieten no para proclamar

la rebeldía que debe ser mi punta de lanza

contra los opresores que danzan en la tumba del Quijote,

sueño de justicia que escapa hacia la realidad,

del Che,

juventud sacrificada en el ara de la guerrilla,

de Sandino, amor por la libertad que no puede ser extinto,

de Oscar Romero, apostolado por los pobres de la historia.

Y mis oídos no escuchen los gemidos

y los llantos que vagan por las calles,

de hormigas que son humilladas por recibir un sueldo,

y no tienen derecho a defender su dignidad,

burla entre diabólica y platónica

para los condenados al salario de la miseria.

Y mi corazón ya no se acompase a una utopía,

quizás la última,

pero que vale más que el oro o el poder

que acumulan los sátrapas de cualquier latitud,

luchar en la palestra del tiempo,

donde todo perece excepto la voluntad de luchar,

en la liza del proceloso corazón,

para hacer de esta tierra un poco de

lo que soñaron los profetas, poetas,

dementes, rebeldes, marginales:

un lugar donde poder vivir en paz y libertad.

Y mi conciencia sea acallada

por acentos de metal y abstracción,

fantasmas y sombras que

pretenden devorar la luz de mi alma,

y reducirme a un remedo de hombre,

que sólo obedece, que sólo dice sí,

que tiembla ante las jinetas,

que sudan cobardía gélida,

que tiene pesadillas con el demonio de la cesantía.

Y cuando no gane la calle con

la apertura al milagro sempiterno de la vida,

aves que hacen el amor en una cornisa,

atardeceres que estallan de brochazos dados al azar,

por una mano de un demiurgo que

si no existe,

quiero creer que está en algún taller,

alboradas en las cuales quisiera

abrazar a las estrellas más remotas,

pero sin olvidar la batalla en mi siglo.


domingo, 5 de junio de 2011

"Critón".



Sócrates, aunque sabe, a ciencia y a conciencia, que ha sido condenado a muerte injustamente, no puede ni debe abandonar la prisión, ni eludir la sentencia, so peligro de pisotear todo aquello en función de lo cual ha regulado su vida.

No se ha de atender la opinión la mayoría sobre el tema; pues, solamente importa el parecer de los entendidos sobre lo que es justo, en cuanto al buen vivir; si se actúa en sentido contrario, ciertamente se infligirá una daño severo al alma, de mayor aprecio y cuidado que el cuerpo. Ergo, no por temor al que dirán- en cualesquier sentido que fuere; por ejemplo: la presunción de que los amigos no han hecho lo suficiente, para sacar a Sócrates del trance en que se encuentra- se ha de fugar, y así evadir la acción punitiva; al contrario, no es la justicia la que se ha equivocado, si no los hombres en su aplicación: no es a ella, a la que hay que pedir cuentas; sino, por el contrario, a la veleidad de los seres humanos. A no dudar, está obligado- por el mandato de su fuero interno- a permanecer y aceptar lo que se ha dictaminado; a saber: su ejecución, mediante el acto de ingerir cicuta.

Él, recibió todo de las leyes: gracias a ellas, sus padres se conocieron, se casaron y lo trajeron a este mundo; posteriormente, fue educado en el concepto de la gimnasia; se le permitió residir, y en ningún caso se le coaccionó a quedarse para siempre dentro de los límites de la ciudad; de hecho, él por propia voluntad, en muy raras veces abandonó el suelo natal.

Cabe detenerse en este punto en especial: hay un llamamiento a respetar de manera incondicional el suelo patrio; y es que: la patria, es sagrada; en ningún instante, y bajo ninguna circunstancia, está permitido causar violencia alguna a ella; especialmente, si se tiene en consideración el hecho de que a nadie se le constriñó, más allá de cierta edad, a estar en un lugar determinado; abriéndose, después, la posibilidad de emigrar.

Lo que se aplica a la patria, también es aplicable a las leyes, que son la salvaguardia de su integridad. Así, Sócrates, que siempre acató y veló por el cumplimiento de las leyes en tanto éstas iban en beneficio personal, ante la adversidad sólo tiene la vía de recrear su conducta anterior, para dejar un mensaje de consecuencia; sobre todo cuando Atenas está siendo carcomida por el cáncer de la demagogia- cualquier semejanza con la realidad, es simple y mera coincidencia-: la sumisión ante el valor objetivo de aquéllas; es decir, una ley no es buena solamente cuando me conviene, si no en todo momento.

Por demás, él no se concibe en el destierro, con la reputación de enemigo de las leyes, en cualesquier ciudad donde fuera acogido; por demás, consciente de que una vez que muriera y al tener que acudir al Hades, las hermanas aquéllas, lo recibieran con un claro afán de darle su merecido por sacrílego, por tratar de destruir a sus parientes; y, lo que es grave para un hombre de su condición: aceptar la compañía de pícaros de toda laya, y convertirse en hazmerreír, ya anciano, próximo a morir, que con mil artilugios se las arregló para huir sin vergüenza ni pudor.

Sócrates, debe morir por que así lo manda su conciencia, y su rectitud de toda la vida; que ya los amigos de verdad, se ocupará de los hijos. En nada ha de importar la creencia de que su actitud responde a un capricho; cualquier cosa menos eso. Es el fruto y producto, de una existencia consagrada al cultivo de la partícula de divinidad, que mora en cada uno de nosotros en tanto seres humanos.

viernes, 3 de junio de 2011

Libertad primera y última.



A la luz de una relectura de Juan Salvador Gaviota, cabe ventilar algunas modestas reflexiones, que no tienen ningún afán sino compartir inquietudes y sensibilidades, con quienes defendemos al ser humano contra toda clase de domeñamiento, coerción o estrangulamiento de sus libertades y derechos.

Hay que distanciarse de la masa, en tanto la permanencia en su interior sólo nos ha de acarrear la negación de nosotros mismos como individuos únicos e irremplazables- esta verdad superior, ya ni siquiera es tomada en cuenta dado el abuso y la mala inteligencia, que ha sufrido -; y, es que a pesar de todos los defectos que podamos padecer, de nuestras imperfecciones genéticas o culturales, jamás ha habido una persona como nosotros en el universo hasta antes de nuestro nacimiento, y no volverá a haberla después de nuestra desaparición. Si no existe, uno se debe inventar el valor para correr el albur de ser " quien es", de carne y hueso; aquí y ahora, en un instante de la eternidad. Ya lo dijo Píndaro: “Sé el que eres”.

Somos portadores de una magnífica gama de potencialidades, cuya actualización es urgente para poder alcanzar la meta, la cumbre: la conquista de nosotros mismos, como seres provistos, dotados y responsables de una individualidad rica, que es la arquitectura de la persona humana integral. Entonces, el camino es: atreverse a explorar una tierra ignota; de forma que, si nos percatamos del milagro que entraña vivir, y del sinfín de posibilidades que están a nuestra disposición: lograremos sumergirnos, plenamente, en el maravilloso éxtasis que significa estar vivos y poder respirar.

En sentido contrario, cabe preguntarse: ¿Cuántas veces, nos ha tocado presenciar el ocaso de una vida, que jamás rozó el máximo de sus potencialidades; que, se amargó, de una forma patética; que pretendió contagiar, envenenar y hacer cundir como un reguero de pólvora, su desconsuelo y desesperación ante el estéril paso de los años?.

Bien vale la pena hacer un postrer comentario: No se trata de contraponer de manera irreductible al individuo con la comunidad- a mi modesto entender, los vincula una dialéctica natural: así, el uno no existe, ni sobrevive sin la protección de la comunidad; pero, ésta se empobrece y achata si no da espacio al advenimiento de cada persona, respetando la libre expresión del juego de los talentos y disposiciones del sujeto, en consonancia con sua armonía interna.

En todo caso, es uno el mensaje libertario: cuando la sociedad tiende a generar prisiones para la mente, el espíritu, el alma, la manifestación del arte, la belleza, la amistad y, sobre todo, del amor; pues bien, es ese momento crucial, cuando uno ha de emprender vuelo hacia la soledad y el silencio, donde sólo resuena la indecible dulzura de la voz de lo primordial, más allá de leyes humanas, de convenciones sobre cómo hacer las cosas, de conformismos que matan en tanto marchitan la flor divina que hay en nosotros. Una vez que se haya quedado atrás la frontera de la esclavitud, tal vez sea posible contemplar el rostro de Dios, un atisbo de lo Absoluto, el resplandor del universo en una noche preñada de estrellas.

jueves, 2 de junio de 2011

ACERCA DE "LA MATRIX.



Esta película- la primera parte- me parece la metáfora de esta época, en la que rigen ciertas coordenadas sociales, culturales e históricas, que no ocultan ni anulan una gran verdad: El ser humano dormido, cuya conciencia no le pertenece; que ha perdido la capacidad de determinar el límite entre la realidad y el mundo de los sueños; esclavo de la imagen de mundo de la rutina, respecto de un camino conocido y trillado- que todos recorren, cotidianamente; pero, que nadie se atreve a poner en tela de juicio, por temor a hacerse reo ante los ojos de la masa en el sentido de tener su propia existencia; menos a alzarse contra esta dominación cual rebelde irreductible, dotado de espíritu libre, una conciencia lúcida, y la apertura a la trascendencia;que teme enfrentar con autenticidad y en definitiva romper el entramado de la apariencia, en que se halla atrapado, y comprometido; pues es víctima de un fenómeno de enajenación: la perdida del gobierno de su propia vida.

El desafío, es enorme; ya que, lo que los antiguos griegos llamaban el Ser, manda señales y mensajes, que es muy difícil descifrar, debido a que nuestra mente está comprometida en el orden establecido de cosas, dominado por la inercia de la sociedad, en la cual nos encontramos insertos; a veces, son simples y casi rutinarios eventos, que acaecen en el contexto de la cotidianeidad, mas con un potencial de liberación radical, que se llega a desperdiciar debido a la profundidad de nuestra sumisión al sistema.

Sin embargo, no es cuestión sólo de creerse "EL ELEGIDO"; por el contrario, uno debe serlo en relación con su propia vida, el artista que modela y da alma a la obra de arte que podemos llegar a ser como seres humanos: ello quiere decir que se trata de despertar; que uno debe curarse de su existencia; ser, no cabe duda, responsable de todos y cada uno de sus actos; privilegiar lo humano sobre todas las cosas y objetos inanimados; valorar la riqueza insustituible de la diferencia que- a pesar de nuestras imperfecciones- nos hace ser únicos como individuos, en el universo, y en la eternidad ; en definitiva, una persona que se atreve a explorar más allá de las barreras y convencionalismos mentales y mecanicistas que impone la sociedad, con la certidumbre de que la realidad es más compleja de lo que parece, infinitamente más tanto a nivel microscópico como macroscópico.