viernes, 14 de octubre de 2011

Lo que falta al análisis de la Confech.



 Aunque cualquier asunto tiene múltiples causas, factores y variables,  me he percatado de que la Confech no tocado el estado actual de la familia,  como uno de los concomitantes en la crisis de la educación.
     La perspectiva de esta confederación universitaria, es macro. Pero no podemos reducir todo a una monocausalidad: el problema del modelo o de la ideología prevalentes, que aunque no se sustentan en un sentido de justicia social, democracia genuina y real libertad, no permiten explicar las razones del fondo, de forma absoluta, de la extinción de la familia; de proceder así, estaríamos ignorando aquellos aspectos que también son relevantes en la definición de una realidad social determinada; y en el necesario esclarecimiento del factor humano y su incidencia.
    Bajo ningún término- eso sí-, niego que  haya una concatenación entre todos los elementos señalados, que se activen y retroalimenten; pero el alegato personal es que: lo humano, en sí mismo y por sí mismo, no puede  ni debe quedar reducido a una ideología, en el sentido peyorativo del término,  incluso compartiendo el thelos de la lucha que es desenmascarar  el  neoliberalismo; y luego propiciar su  erradicación, ya que ha sido tan nefasta para Chile y su pueblo.
    So peligro de contradecirme, no pretendo tener la piedra filosofal acerca de lo humano; mas la experiencia parece indicar que: unas cuantas respuestas prefabricadas, con un sesgo específico, no solamente no han despejado ninguna  duda, a lo largo de la historia ; al contrario, han creado más confusiones, enredos, trampas y laberintos y prisiones de diversa laya.
     No quiero pontificar sobre esta cuestión; sólo mencionar síntomas, sin caer en posiciones reaccionarias ni retardatarias. Por demás, albergo la convicción de  que es condición sine qua non, para alcanzar el advenimiento de la sociedad- por la que  se está bregando desde diversas trincheras y palestras-: la cristalización de  la igualdad de género; la plena inserción de la mujer en la sociedad; y del reconocimiento de la heterogeneidad de familias que existen hoy día.
     Así,  sin embargo, en un dato de la realidad, que la familia no está cumpliendo con la socialización primaria de la infancia; es decir, entregar rudimentos de valores, normas, principios, hábitos, etc; de modo que llegan del hogar carenciados. Ergo, se endosa esta responsabilidad al establecimiento educacional, que no está a la altura de los requerimientos de esta época; y que, por otra parte, por la misma perversidad que dimana del modelo: ha sido convertido- se da  por descontado que estoy  hablando del sector municipal; aunque ello no invalida que el análisis pueda tener pertinencia y ser aplicable en otros  ámbitos- en una suerte de guardería, en el caso de los más pequeños; o cuasi en una correccional, en el caso de los más grandes, con la salvedad de que  no se logra implantar las correcciones y aplicar las sanciones formadoras; de hecho, la autoridad del profesor ha sido pulverizada, por razones y causas que  no es del caso analizar en este texto, pero coadyuvan, de forma palmaria, a esta disfuncionalidad; aunque enunciaré una: la  mercantilización de la educación; y la subsecuente negación sistemática de la dignidad humana y profesional del docente y de la docente.
     Pues bien, ¿quién reemplaza al padre o a la madre, o a ambos cuando se ven constreñidos a ausentarse durante  casi todo el día por razones laborales; y no tienen tiempo, ni ánimo, ni fuerzas, ni voluntad, una vez que han regresado de sus extenuantes jornadas, para atender a sus hijos e hijas, en la señalada socialización primaria?: ¿acaso la internet, con sus tan cacareadas redes sociales, que pueden aportar, pero también confundir en  el diseño de una realidad paralela, donde  se muestra la privacidad y la intimidad sin decoro; y  lo que se aprende no ayuda, necesariamente, al florecimiento de las potencialidades de la persona?;¿ la televisión, que ha devenido una industria  que busca  la absoluta banalización y trivialización de todo, desde el dolor, el sufrimiento, las emociones, hasta la muerte, y en la que cualquier  nivel de exigencia cultural e intelectual es una utopía, si no un delirio?; ¿los grupos de pares, que tradicionalmente, ha empujado por camino paralelos y a veces  perturbadores?;¿ o sencillamente el vacío que impera en sus hogares, cuando retornan de sus colegios y liceos y sencillamente no encuentran  a nadie con quien compartir, salvo datos o comunicaciones circunstanciales en el celular?.  
    Como la familia no es una entelequia que flote en el éter; sino, por el contrario, está sometida a los condicionamientos, influjos y moldeamientos que los administradores del poder llevan a cabo: es imposible  abstraerla del tipo de sociedad, del modelo económico, del sistema educacional, de la cosmovisión y de la ideología respectiva; por ello, que es preciso prepara el camino para una revolución tanto de las estructuras  macro como de las estructuras micro,  así como también del ser humano tensionado entre ellas.  
    Obviamente, no tengo las respuestas a estas interrogantes;  tampoco, como ya había señalado, soy partidario  de retrogradar o retrotraer a un estadio  donde el imperio de la sociedad patriarcal era total e inexorable; pero me asiste la convicción que el factor humano, no puede ser ignorado por más tiempo, para que las soluciones sean a nuestra medida.

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