Reflexiones
contra un periodismo farandulero y pornográfico; y el intento de canonizar a
dos simples mortales. Nº2
Me
parece que el tratamiento que se ha dado a la noticia acaecida en Juan
Fernández es desmesurado; oscilando entre lo patológico y la sensiblería barata
y lacrimosa, si no ha caído de frentón en estos dos aspectos. Por cierto, dado
que ha reportadoingentes ingresos, me
encantaría que el canal Tvn- que es el más se ha aprovechado de esta trágica
circunstancia- rindiera cuenta pública de cuanto ha incrementado sus arcas por
concepto de publicidad durante los días devenidos desde este suceso
catastrófico. Por tanto, siento, el deber ético y moral proclamar queya basta, y que es preciso dejar descansar a
los fallecidos; y, especialmente,a sus
familias
Sin embargo, no puedo dejar de expresar
mis reparos ante el intento desembozado de canonización que se ha llevado a
cabo, respecto de las dos figuras más connotadas.
Aunque estoy de acuerdo en que cualquier
acción que se emprenda para beneficiar a la sociedad, es loable, en tanto
apunta al bien común: dudode la pureza
de la filantropía que se lleva a cabo entre fuegos de artífico y luces de
televisión; que se realiza con cobertura delos mass media, con todo lo quecomporta durante la horas de transmisión, tal como si fuera, por
ejemplo, un mundial de fútbol o un concierto de rock. ¿Acaso, era y es,
estrictamente, imprescindible, que todoel quehaceren pro de la
comunidadse diese o se décomo se hace, habitualmente; es decir, con la
impresión de que se les adeuda unagratitud infinita a quienes son los gestores de estasmagnas ideas; y que el pueblo debe rendir
pleitesía, y estar agradecido como perro que recibe su hueso cotidiano?.
Por demás, ¿acaso no es factible hacer
altruismo, sinla presencia de
camarógrafos,sin un micrófonoen las manos, de noteros que cubran todos los
pormenos de lo que va sucediendo?; ¿ cuál es la necesidad de que si yo voy aconsumar un acto de de humanismo: todo el
mundo sepa, precisamente; quesoyyo quien lo ejecuta, que han de estar,
eternamente, agradecidos de mí; y que, en lo profundo de mi conciencia, espero
que haya una retribución, a semejante demostración dedesprendimiento y generosidad?. Huelga decir
que: no puedo pensar que de no tratarse de “celebridades”- dos de las personas
fallecidas, de un total deveintiuno- se
hubiera hecho el mismo despliegue parafernálico y mass mediático, con la
omnipresencia del ministro de defensa, cuñado de una de las dos víctimas.
Personalmente, albergo dudas que no puedo despejar, que no se quieren ir.
Por otra parte, si Chile no fuera el país
que conocemos: reino de Jauja del neoliberalismo extremista; y el
amancebamiento y contubernio perpetuos entre la concertación y la alianza,uno de los de peor distribución de la riqueza
del mundo; donde la segmentación social es mayor; donde las empresas
transnacionales y otras tiene manga ancha para apoderarse de los recurso
naturales, sin culpa alguna; y en que el estado ha sido reducido a una
condición de cartón piedra, deopereta:
¿ qué necesidad habría de recurrir a estos seudo prohombres, que no solamente
obtienen dividendos de fortalecimiento de su imagen pública, sino que, dada la
naturaleza de los mecanismos de control social y mental, y de manipulación:
son, a la postre, elevados a la categoría de “ santos cívicos”?.
Así, cuando se tiene lafortuna de un Cubillos, es muy fácilarrogarse lacondición debienhechor- este hombre,
hijo de un servidor del tirano, dudó a comienzos delos noventa de la realidad de los detenidos
desparecidos-;o la pantalla disponible
de un Camiroaga- rostro de una empresa del retaíl que fomentaba el consumo-,atribuirse la potestad deobrar caridad a costa de la ingenuidad y
estulticia de la gente, que pensaba que los recursos salían directamente de los
bolsillos de éste; aunque no niego que alguna vez hayan tenido algún gesto de
esta laya.
Pero la libertad de un pueblo no nace de la
caridad edulcorada, ni de la filantropía-sacarina, ni del altruismolight; por el contrario, por una toma de
conciencia, que lo lleve a darse cuenta y hacerse cargo de que solamente él
puede quebrar las cadenas de su opresión; que puede y debe recuperar y encarnar
la soberanía que le fue robada; despertar del sueñoinducido por drogas, dediversa naturaleza, que lo han tenido sumido
en una modorra o en un sueño desapacible, recordando alguna vez cuando fuesoberano,un rastro de un noble mensaje onírico, que no pudiera rescatar de entre
las cenizas.
Tal vez mis palabras, puedan ser leídas como
crueldad, falta de sensibilidad humana, resentimiento social; y brindoel derecho a que sean interpretadas comodicte el fuero interno a cada lector, aunque
me conduelo por la suerte delos seres
humanos, no por el fallecimiento de “figuras públicas”. Pero quiero quedarme
con la imagen del héroe- que puede ser tanto la mujer como el hombre anónimos-
queen las entrañas de la ciudad que
amenaza condestruirlo, con despedazar
sus ilusiones, sus sueños y esperanzas, si es que ya no le haquitado todo de las manos, y solamente le ha
dejado una última utopía- llevar comida a casa, para alimentar a su familia-:
lo hace contra viento y marea, como un milagro de supervivencia, como un prodigio
de arte de vivir, la lucha por la
dignidad perdida pero que seha de reencontrar.
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