miércoles, 10 de noviembre de 2010


No puedo pasar de largo.

No puedo pasar de largo,

cuando se abren las puertas

de las palabras,

las que hablan del cansancio

del día y de la vida;

de la noche que llega sobre sí

como una amante no deseada,

pero necesaria;

de los tráficos y los tráfagos

que fatigaron mi alma,

en cada acera, en cada calle,

en busca de un sueño roto,

y olvidado en algún basural;

de las que, imperfectas y desvalidas,

con todo el fardo a cuestas,

tratan de decir aquello

que es mejor callar;

de las que intentan poner

los pies muy lejos

de la gravedad, de la opacidad,

de lo gris de...

Tú, tienes el "cuaderno y la lapicera

de tinta negra

como regalos del tiempo";

yo, palabras que el tiempo dejó

secas como momias impúdicas,

como sarmientos desperdigados

por todas partes,

como las semillas que hicieron

fracasar la labor del sembrador;...

Y Cristo tuvo que abjurar

de todas sus parábolas...

Rescatas pequeños trozos de templos ,

carcomidos por la baba de la nada...

¿Qué son las palabras si no voces vacías:

el lenguaje del viento; la gramática del aire?...

¿la imposibilidad de nombrar algo que no es?...

Quiero hablar y escribir de las palabras

contigo y con todos;

pero si soy lógico

con el nihilismo

que aúlla en mí como lobo

que come las entrañas...

debiera callar, para siempre...

…¿Para siempre,... morir?...

Tus aguas, tus mesas, tu conciencia,

tus prontos, tus contados,

tus amores que te proyectan,

tu dulzura de abuelo, de padre,

de hombre amante, tu universo...

Vives y respiras a través de las palabras...

Pero mis palabras son muertos vivientes...

La calma anhelada llegará a tu corazón;

y tu mente no hará cortocircuito:

tienes muchas razones para continuar...

En cambio, yo espero que la última sentencia;

que me señale la necesidad de

abandonar esta claridad,

que lastima mis ojos...

¿Los dioses, mi amigo:

acaso los tomas en consideración?...

¡Por favor, indícame donde se escoden,

para correr a devolverles el don infame!...

¡No lo pedí, no lo acepto, no me resigno!...

Pero Sábato me enseñó que no puedo, al matarme, matar a los que me aman...

Aunque Séneca, replicó:

que la libertad pasa por

cortas las venas...

Tú, eres un optimista universal,

que mora en el lado luminoso de la luna: "creyendo en pocas cosas

pero siempre realizables

y todavía diseñando sueños"...

Yo, para que te lo digo,

si ya adivinaste donde habito...

en el sinsentido que parlotea cuando debe guardar silencio...

Eres mi hermano, y te quiero Enrique!

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