El horrendo rostro de la globalización.
La globalización, no es nada nuevo en la conversación cotidiana de hoy; aunque la mayoría de la gente no tiene idea de que se trata. Por demás, el común de los mortales, sólo experimentamos los efectos de la misma, en carne propia-¿sufrimos?-, de suerte de creer que parece un orden dado de una vez y para siempre, de manera incontestable.
Con mayor razón, hay base para pensar que: ciertamente, aquellas personas, de débil o nulo desarrollo de la conciencia crítica e insuficiencia o falta del pensamiento y análisis que rechazan la totalidad impuesta como realidad, no tienen ninguna posibilidad de intentar en tela de juicio lo que ésta es, o lo efectos más negativos y deshumanizadores de la misma.
Pues bien, deseo compartir algunos extractos de un libro de reciente lectura llamado “Esclavos Modernos”, de David Dusster (Editorial Tendencias), un libro que me provocó lágrimas, para que cada quien extraiga sus propias conclusiones:
“Ya era mayor de edad, pero seguía considerándose una esclava sexual. Cayó en la prostitución a los trece años” (Pág 17).
“¿Qué evaluación merecerá en los siglos venideros la tan controvertida globalización? ¿Nos encontramos ante un proceso de expansión universal sin precedentes de la democracia, y los derechos civiles y sociales o, por el contrario, asistimos a una fase de dominación más disimulada e indirecta pero igualmente eficaz por parte de las potencias económicas mundiales?”.(Pág 25)
“Los grilletes contemporáneos suelen ser virtuales, como corresponde a la nueva economía GLOBAL, aunque convenientemente engrasados por la violencia física, la amenaza, la confiscación de pasaportes...” (Pág 29).
“El paro, la pobreza, el estancamiento y la presión demográfica empujan a la emigración, pero ésta se retroalimenta de la oferta de empleos poco cualificados y mal pagados, características de las ciudades…La ciudades crean oportunidades en el sector servicio y de ocio, y quienes las aprovechan precisan de una legión de camareros, mensajeros, secretarias, sirvientes domésticos y otros empleados”….
Por consiguiente, a parte del hecho lógico de recomendar un libro valiosísimo, que aporta un montón de elementos de juicio, para reflexionar sobre lo que impera a la sazón, tengo la osadía de definir que: se trata de un engendro entre Escila y Caribdis, que tiene aprisionada a la humanidad y que: los humillados y ofendidos del mundo: la sufren y padecen a diario; a saber: explotación brutal, en países como Marruecos, China, Guatemala, India, Pakistán; violencia y trata de blancas en Europa; niños y niñas, obligados a trabajar por sueldos misérrimos y en condiciones inhumanas, o víctimas del abuso sexual como modalidad de turismo; mujeres y hombres, del “tercer mundo o el sur”, obligados a faenar en la confección de ropa íntima que usan en los países desarrollados, o equipos necesarios para los ordenadores, o ropa o zapatillas deportivas o balones de fútbol; el comercio sexual, convertido en uno de los negocios más lucrativos en el mundo entero, en desmedro de las mujeres oprimidas de Filipinas, Rumania, Sudamérica, y de tantas otras latitudes.
…Si esta es la globalización, prefiero quedarme en mi aldea, y no ser universal…
No hay comentarios:
Publicar un comentario