domingo, 30 de noviembre de 2008

Una reflexión en torno a Séneca.
Recomendar la lectura de Séneca, en la alborada del siglo 21, cuando el país está saturado con las noticias del transantiago, o cuando una marcha de exaltados nacionalistas peruanos amenazaba con llegar a la frontera, o cuando estremece el alma nacional la luctuosa ruptura de Dueñas-Olivari, constituye un gesto anacrónico; pues, en esta época, en general, a nadie le interesa, ni nadie lee, reflexiona y difunde el mensaje de los clásicos, griegos y romanos antiguos, que contribuyeron a levantar y consolidar los cimientos de nuestra civilización… ¿Qué interés e importancia puede tener para el ser nacional, o para el funcionamiento de la economía pensamientos plasmados hace siglos, y que tienen algo de eternos en el sentido de que pueden coadyuvar a esclarecer la condición humana?.
Hoy, lo que se lleva e interesa es asumir la globalización, sus mandatos y requerimientos, con la mayor cantidad de TLC, para asegurar la prosperidad económica; de forma de no dejar un resquicio por donde se pudiera colar la sombra de la duda, que llevara a poner en tela de juicio la totalidad, , y que el atontado y embrutecido ciudadano no cuestiona ni en sus sueños, ni siquiera en sus pesadillas; de hecho se me ocurre pensar que: A la sazón, nuestro país, se ha convertido en el reino de Jauja del neoliberalismo más desaforado, que ni siquiera en sus pronósticos más delirantes pudieron concebir los gurúes y corifeos de la ideología del fin de la historia.
Sin embargo, el motivo primordial es hacerse cargo de la viabilidad y carácter actual de las enseñanzas de este filósofo antiguo a la vida cotidiana que acontece en nuestras ciudades, para darse cuenta de las luces y sombras que se dan en nuestra tierra.
Desde el ángulo de aproximación a “De La Brevedad de la vida”- uno de sus diálogos más lúcidos, profundos y universales- quiero llevar a discurrir sobre: Cómo los que detentan el poder o gozan de alguna cuota- por muy pequeña que pueda ser- tejen y entretejen sus espurias prioridades, con las cuales rigen las nuestras; olvidando que el capital tiempo se acaba, a contra pelo de su ambiciosa y prometeica voluntad. Entonces: ¿Cuánto potentado o empresario, se consagra a acumular una fortuna, como si creyera con absoluta convicción que ése es el fin último de la vida, de forma que cuando se encuentra a sí mismo como el hombre más rico de Chile, y quizás uno de los más crasos del continente según el ranking forbes: sólo le cabe entregar su alma a la Muerte, que a nadie perdona, y que es inexorable?. Así, si uno lo medita bien, no existe diferencia entre: “la escoria humana”, que es posible encontrar botada en alguna sórdida calleja de nuestras urbes, y aquél que pretendió hacer las veces del rey Midas, que todo lo que tocaba lo convertía en oro, su agonía y prisión.
También:¿Cuánto político, empujado por la certeza de que hay que dedicarse a los cubileteos y conciliábulos, o sea al cahuín y al pelambre para obtener una tajada en la participación entre los cortesanos, al extremo de comportarse como una meretriz del espíritu, para que pueden ser convocados a contemplar como despierta “el rey sol”: de pronto, descubre que, por arte de alguna maquinación, ha sido arrojado a patadas de palacio; que se le ha privado de todos sus bienes, privilegios y granjerías; y que es tan perecedero como cualquier vagabundo abandonado al Fatum siniestro de su existencia, y que puede ser pábulo para los piojos y las garrapatas, que invaden el ser de quien, por propia voluntad, se ha prostituido; incluso, más allá de la desfachatez de algunos de pretender incrementar el número de paniaguados que viven a costa de las migajas que reparten los maestros de ceremonia!.
Para completar este cuadro, cabe hacer referencia a: ¿Aquél o aquélla, que goza de una tribuna, en cualquier canal de televisión, para dar rienda suelta a la cháchara más insulsa, estúpida, sin contenido, alienante, puede tener la mínima inteligencia para despertar a la claridad de que La Parca lo puede arrebatar; y que ninguna miseria y porquería, lo podrá mantener al margen de la legalidad del universo?. Por demás, se trata de un predicamento del cual tampoco pueden sustraerse los directores que montan este espectáculo con el que se pretende llevar al convencimiento de que es lo que la gente quiere ver; por lo cual, es lo que se le brinda: ¿Acaso, en algún instante, han meditado sobre la absoluta vaciedad e inutilidad de lo que entregan al pueblo de Chile; y del daño que le infligen a quienes no tienen otro horizonte que la televisión criolla, debido a que existen barreras sociales, económicas y culturales insalvables en nuestra sociedad democrática; y que cuando fenezcan, pasarán de la nada de la televisión a la nada primordial?. Si bien la mediocridad y miseria de la televisión chilena, no es la única causa, es posible afirmar que provoca un envenenamiento mental y espiritual; en verdad, de toda especie.
Por tanto, es lógico interrogarse acerca de la brevedad de la vida, de lo que la masa, léase el hombre mediocre, protesta frecuentemente: ¿ Es verdad que dura poco; o se la destina a afanes que alejan de la posibilidad de lograr el bien, la verdad, la bondad, la virtud como la concreción y el plasmamiento del anhelo más sublime que anida en el corazón humano?. ¿Cuántos se enfrentan al final, corroídos por la duda de haber vivido o no; o de haber desperdiciado el don de la vida?.

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